15.6.08

Funes es un farsante y un incoherente

Tomado de El Diario de Hoy

» Julio Rank se desvinculó de participar en proselitismo partidario y acusó a Mauricio Funes de "mentiroso, indefinido y farsante"




El Secretario de Comunicaciones de la Presidencia, Julio Rank, fue tajante al decir que no es parte de ninguna campaña sucia en contra del FMLN. Es más, a su juicio, recordar las acciones del pasado no es hacer campaña sucia, es hacer historia. El funcionario aprovechó para desmentir a Mauricio Funes por unas declaraciones dadas en una entrevista, y lo llamó "farsante e indefinido". De esta manera, Rank responde luego que el diputado Salvador Sánchez Cerén lo culpara en Canal 33 por, presuntamente, dirigir una campaña en contra de su partido; el funcionario también se refirió a otra entrevista con el periódico digital El Faro, esta vez con Mauricio Funes como protagonista.

¿Cuál es su reacción por las denuncias en su contra hechas por la fórmula del FMLN?

Yo no estoy en ninguna actividad partidista, sino que estoy de lleno en mi función de Secretario de Comunicaciones. Yo en la parte electoral del partido no tengo nada que ver. Creo que ya que el señor Sánchez Cerén se refirió a mi persona enseñando documentos que son falsos, lo invito a que presente las pruebas, yo le puedo conseguir a los donantes para que le paguen la página en cualquiera de los medios si no quiere hacer ese gasto. Yo no estoy involucrado en ninguna campaña partidaria y no dirijo ninguna campaña sucia. Mauricio Funes (por sus declaraciones en el periódico digital El Faro) deja plasmado lo farsante y lo indefinido que es cuando dice que me reuní con él para ofrecerle una embajada.

Estas declaraciones, ¿son producto del calor de la campaña?

Es que (Mauricio Funes) es una persona con profundos resentimientos, Mauricio Funes solo cuenta lo que le conviene. Él debería explicarle a la gente que él comenzó en Canal 10 en un programa que se llamaba Informe Especial, que era hecho en el Departamento 5 del Estado Mayor de la Fuerza Armada y era parte del esquema antiinsurgente, este señor se mueve para donde le conviene.

¿Qué se puede esperar con un candidato tan cambiante?

Es triste aceptar todo lo que se ha criticado. Este señor Cáceres, que él menciona entre los miembros de los Amigos de Mauricio Funes, es el dueño de Dicom, la empresa que hace ocho, nueve meses o un año sacó en los principales rotativos a Mauricio Funes como deudor; ¿tú crees que a un amigo que debe no se le dice que arregle la situación antes de hacer algo así? También menciona a mi amigo Luis Lagos y lo pone como un ex PCN, pero se le olvidó decir algo más, que él era uno de los pilares fundamentales de ORDEN (un movimiento paramilitar de la década de los 70); qué pensarán las bases de este señor.

¿Es muestra todo esto...

De la incoherencia, de la inconsistencia. Todo lo que criticó en algún momento, hoy es bueno, hoy son válidos los préstamos para salud, para Red Solidaria, hoy exige que cuando sea Presidente quiere respeto, pero desde su programa, ¿a qué presidente respetó él? Es momento que el pueblo salvadoreño se quite (la venda), ya es tiempo que deje de andar como niño malcriado diciendo lo que quiere y nadie le dice nada. Hoy ataca los gastos en publicidad estatal, pero no dice que la señorita Zablah, que trabajaba con él, venía todas las semanas a pedirme pauta publicitaria.

¿Cuáles son las repercusiones políticas que van a traer estas declaraciones?

Yo no soy una persona que está confrontando, pero tampoco voy a quedarme callado ante lo que manifiesta porque lo que trata de hacer creer es que traté de comprarlo. Si yo hubiera llegado a ofrecerlo eso (una embajada) el Presidente Saca me hubiera dicho que estoy loco, porque no es el tipo de persona que puede representar al país.

¿Cuál será su actitud frente a estas acusaciones?

Yo soy un hombre respetuoso, que defiende las libertades, pero tampoco voy a permitir que esa libertad que vivimos en el país sea utilizada para mencionarme en cosas que no tengo nada que ver. Le digo (a Funes) que es un mentiroso y un farsante.

¿Hasta dónde se va a permitir que se haga este tipo de declaraciones?

Yo soy un hombre que tiene 57 años, tengo tres hijos con los que tengo una excelente relación, me divorcié hace 24 años y tengo una excelente relación con quien fue mi esposa, la madre de mis hijos. Yo nunca he tenido una demanda en ningún juzgado por ninguna cosa, entonces yo no me preocupo por las cosas que este señor pueda decir, porque no estoy atado a nada.

¿Cómo afecta esto la vida democrática del país?

Es que estar atrás, protegido por una cámara, atacando a cualquier personaje, eso es bien chiche. El problema es cuando nos toca pasar al otro lado, entender que los periodistas tienen todo el derecho de mantener informada a la ciudadanía y de cuestionarnos.

¿Considera que Mauricio Funes está preparado para eso?

No. Su carácter no se lo permite.

5.6.08

¿Qué te pasó Chile? ¿Qué te pasará El Salvador?

Artículo escrito por Rodrigo García Pinochet

No hace mucho, no me era extraño conocer a personas de diferentes nacionalidades latinoamericanas que luego de una corta conversación acerca de las razones por las cuales nos encontrábamos lejos de nuestras respectivas patrias, terminaban por alabar largamente el reconocido progreso económico que mi país, Chile, ha gozado desde mediados de la década de los ochenta. Algunos de ellos no se detenían en analizar las razones detrás de aquel notable logro, éxito que incluso se le denominó como “el milagro chileno”, considerándolo como una condición inherente de mi país, como si la idiosincrasia chilena tuviese en realidad una cualidad propia de los pueblos anglosajones distante a ese constante relajo latino, como si le permitiese considerarse ajeno a la tradicional e histórica mediocridad latinoamericana, aquella que nos caracteriza como región y pareciera no incomodarnos del todo. Es precisamente esta característica de nuestra Latinoamérica la que generó que el logro chileno fuese considerado como un milagro en la región, es decir, un suceso de intervención divina cuya explicación escapa a la mera razón, por lo que su origen esta exento de la intervención humana. ¿Cómo Chile, siendo un país mas dentro de Latinoamérica logró dar ese paso hacia el desarrollo mientras el resto de la región daba fruto a la denominada década perdida? Las razones, las verdaderas, sin lugar a dudas son de especial molestia para la izquierda y todos sus derivados progresistas, ya que fue un gobierno militar, aquel que impidió que Chile se transformara en la Cuba del cono sur, el que creó las bases de la más extraordinaria transformación económica que nuestro continente haya sido testigo. Hubo dedicación, esfuerzo, planificación y un gobierno con visión de futuro, condiciones escasas en la clase política que suele regir los gobiernos latinoamericanos. Salvo, como veremos, escasas excepciones.

Debatir las razones detrás del progreso económico de Chile sin lugar a dudas puede requerir mucha tinta, o mejor dicho muchos bytes, pero lo relevante hoy en día es preguntarse en qué situación se encuentra aquel milagroso país, el cual fuera en su tiempo calificado como el jaguar de Latinoamérica.

Lo cierto es que esas alabanzas hacia Chile ya no las suelo escuchar tan a menudo. Los pomposos calificativos como “joya”, “milagro” y otros, han dejado de aparecer en los medios de prensa internacionales dando paso a complacientes artículos de prensa o derechamente abiertas críticas a un país que parecía tener todo para llegar pronto al desarrollo pero que ha terminado por revelar su irrevocable naturaleza Latinoamérica de veneración a la mediocridad y al mínimo esfuerzo. Hoy en día ni en Chile ni en el extranjero sorprende obtener el quinto lugar en las tasas de crecimiento de la región, no sorprende la baja en los índices de competitividad, como tampoco sorprende el incremento en la corrupción dentro del aparato del Estado. La inversión extranjera ha encontrado mejores y más seguras oportunidades en países vecinos, la propia inversión Chilena ha optado por emigrar de su país, ya que, por ejemplo, la carencia de energía es un tema aun no resuelto, situación que ya ha hipotecado el eventual crecimiento futuro al cual Chile pude aspirar. Sin energía no es posible crecer, por lo que de hacerlo verdaderamente estaríamos ante un milagro. Es por todo lo anterior que hoy la pregunta que suelen hacerme es: ¿Qué le pasa a Chile? A lo que respondo con otra pegunta hacia mi interior, sin decir palabra alguna, como buscando respuesta en las entrañas mismas de mi país, en la personificación de aquella larga y estrecha franja de tierra que por algunos años pareció sorprender al mundo, cómo quien le habla a un amigo le pregunto: ¿Qué te pasó Chile?

Hoy en día es otro país del sur de nuestra América Latina el que comienza a llevarse todas las alabanzas y los halagos por estar haciendo las cosas bien en materia económica y política. En una Latinoamérica en donde la izquierda regresa revestida con ropajes del “socialismo del siglo XXI”, es el Perú el país que comienza a llevarse todas las miradas y los nuevos halagos. No por nada ha obtenido el lugar número 35 del ranking mundial de competitividad elaborado por el instituto suizo IMD, por encima de Brasil, México, Argentina y Venezuela. Superado solo por Chile, pero ¿por cuánto tiempo? Pareciera que no por mucho, basta con comparar el envidiable PIB que Perú obtuvo en el año 2007, alcanzado nada menos que un 8,5% de crecimiento económico, cifra que Chile dejó de experimentar hace tiempo atrás. El año recién pasado solo se obtuvo un 5,2%.

¿Qué te pasó Chile? Es la pregunta que no solo yo me hago sino también muchos de aquellos que hace un tiempo alababan “el milagro económico”, quienes hoy no se explican como Chile queda poco a poco rezagado por su vecino país. Para ellos la interrogante es difícil de responder, sin embargo como chileno, la explicación no es del todo compleja. Son las mismas cifras las que nos permiten identificar un claro patrón de cambio en el desarrollo económico chileno, y estas marcan el inicio del gobierno socialista de Ricardo Lagos como el punto de partida de la desaceleración económica, caída de la inversión, freno de la productividad, menor empleo, mayor delincuencia y un aumento de la corrupción. La evidencia numérica es indiscutible, y los ejemplos sobran. Así, entre los años 1987 y 1996 la tasa de crecimiento de Chile se ubicó en 7.9% mientras el mundo creció a una tasa del 3.4%, sin embargo, los gobiernos socialistas generaron que entre los años 1997 al 2006 Chile solo creciera a una tasa del 3.9%, inferior esta vez a un mundo que lo hizo al 4.1%.

Así es, el “socialismo herbívoro”, como lo llaman en su libro “El Regreso del Idiota”, Álvaro Vargas Llosa y compañía. A diferencia del socialismo carnívoro, como el de Chávez, el daño que genera no es brutal ni rápido, por el contrario, el desangramiento es lento y pausado, casi imperceptible, y más aun, bañado con una mediática aura de exitismo que genera una ilusa percepción de bienestar al pueblo, mientras en realidad la descomposición sigue su curso. Se le considera como un socialismo menos radical, renovado, al estilo una tercera vía. Se dice diferente y distante a Chávez, pero en realidad lo estima y valora. Mantiene distancia de las excentricidades y bobadas del comandante pero jamás lo condena. Se dicen bañados de una tecnocracia económica pero en realidad mantienen en el alma la divinidad del estado, un estado benefactor combatiente del cruel y despiadado mercado, como si éste fuera un ente brutal, no reconociendo en él la mera interacción libre de las personas. Para ellos el Estado es su Dios, ya que su ateísmo no les permite concebir otro.

Muchos creyeron que el retorno del socialismo a Chile no tendría mayores efectos en el país, que aquellos que habían abrazado añejas ideologías durante los 70 y 80, se habían renovado – palabra que los propios socialistas suelan usar- para transformarse en los hoy denominados “progresistas” de izquierda. Aquellos que hace algunos años atrás abrazaban las armas y legitimaban el asesinato como medio político hoy aparecen como presuntos estrategas admiradores y promovedores de la democracia. Pocos somos los que recordamos quienes fueron los que empuñaron esos fusiles AK 47 o M-16 y bañaron con sangre sus manos; tal vez haber estado a milímetros de que cercenaran mi cuerpo a balazos ha hecho que no olvide a esa izquierda transformista.

Hoy la izquierda ya no pregona públicamente la vía armada para la toma del poder, Lenin quedo atrás y hoy es Gramsci quien predomina, pero no por ello demuestran arrepentimiento alguno por las millones de víctimas muertas bajo las dictaduras de comunistas y socialistas, sino por el contrario, parecieran seguir amparando ese medio al salir en defensa de grupos terroristas de izquierda como las FARC, quedando demostrado los lazos de la izquierda latinoamericana con aquel grupo. Chile no fue la excepción.

Muchos a estas alturas del presente artículo ya se preguntaran qué tiene que ver todo lo antes mencionado con El Salvador. Pues bien, El Salvador desde hace dos décadas ha experimentado un notable desarrollo económico y una estabilidad política como pocos países de Centro América. Bajo los gobiernos de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), El Salvador ha sido capaz de obtener un destacado papel dentro de su región, llegando a obtener, como Chile, la más apreciada calificación de nivel de riesgo país. Su política económica de apertura al mercado internacional le ha hecho firmar tratados de libre comercio con países como Estados Unidos, México, República Dominicana, Panamá y el propio Chile.

A diferencia de lo que mi país gracias a la intervención militar logró evitar, El Salvador debió pagar el brutal y sangriento costo de una guerra civil que se extendió por 12 largos años (1980-1992). El pueblo salvadoreño vivió en carne propia la bestialidad de aquella izquierda guerrillera y violentista que no escatimaba en asesinar a compatriotas con tal de lograr su cometido político. Por ello, la prolongación de los gobiernos de ARENA ha sido la opción de un pueblo que ha privilegiado la libertad y la democracia por sobre la odiosa retórica socialista-comunista. Sin embargo, como gran parte de la izquierda latinoamericana, hoy el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), el mismo que abrazara ayer las armas, se unge de una supuesta renovación democrática ajena a su violento pasado. Encabezado por un candidato que transmite una mediática imagen de prudencia y moderación, de esos izquierdistas “herbívoros”, las próximas elecciones presidenciales de marzo del 2009 se han transformado para El Salvador en una trampa hábilmente construida por una izquierda que no dudará en aprovechar el inevitable desgaste de ARENA generado por los años de gobierno. Mauricio Funez y Rodrigo Ávila son las dos opciones reales que el pueblo salvadoreño deberá elegir. El primero representa un engañoso cambio que, al igual que en Chile, terminará por deteriorar -en el mejor de los casos-lentamente todos los avances logrados durante los gobiernos de ARENA para terminar por imponer la conocida mediocridad del socialismo. Sabrán habilidosamente esconder la admiración que sienten hacia Castro y Chávez con el propósito de no levantar sospechas en el electorado, incluirán en sus discursos vocablos típicos del libre mercado con tal de convencer de su renovación económica y basarán su campaña en las descalificaciones y los ataques sin incluir propuestas reales de gobierno.

El desafío de Rodrigo Ávila no lo ha debido enfrentar ninguno de los anteriores candidatos de ARENA, por lo que el resultado de las próximas elecciones presidenciales de El Salvador es extremadamente incierto. Será el pueblo salvadoreño el que determinará el futuro de su nación, y es de esperar que lo haga sin caer en la trampa de la siempre enmascarada izquierda latinoamericana.

Reseña del autor del artículo:

Rodrigo Andrés García Pinochet ha sido testigo cercano de diversos hechos que han marcado la historia política de Chile. Como nieto del fallecido Gral. y ex Presidente de Chile: Augusto Pinochet Ugarte, fue víctima junto a él del atentado perpetrado por el grupo terrorista de izquierda chileno FPMR efectuado el 7 de septiembre de 1986, donde fueron asesinados 5 miembros de su escolta. Este hecho lo llevo a publicar su primer libro en el año 2001, donde relata los detalles del intento de magnicidio como también su experiencia durante el arresto del Gral. Pinochet en la ciudad de Londres en 1998, momentos que él también vivió junto a su abuelo, regresando juntos en marzo del año 2000.

En el año 2007 publica su tercer libro titulado “El fin de la Concertación”, ensayo político en donde analiza el deterioro de la actual coalición de izquierda que gobierna Chile, como también la situación política de su país.

Economista y MBA, ha desarrollado gran parte de su profesión en los Estados Unidos, anticipando en diversas entrevistas a medios Chilenos una eventual postulación como candidato a diputado para las elecciones de diciembre del año 2009.

4.6.08

Gobierno de Ortega ejemplo para los salvadoreños

Salvadoreños ven con preocupación sistema autoritario y deficiente de gobierno del FSLN


Artículo tomado de La Prensa de Nicargua
Arlen Cerda
politica@laprensa.com.ni
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Desunión y conflicto

El discurso del presidente Daniel Ortega tiene poca aceptación entre los nicaragüenses y, según la encuesta de M&R, el 70.1 por ciento de la población cree que el país avanza hacia la desunión y el conflicto.

Entre enero y mayo de este año, la percepción sobre la intención de Ortega de desunir y crear conflictos aumentó del 56.2 al 70.1 por ciento.

Sólo el 20.8 por ciento estima que Ortega busca la unidad y la reconciliación entre los nicaragüenses.

El discurso confrontativo del mandatario sandinista tampoco ha sido bien recibido entre un sector de sus partidarios, tal como refleja la encuesta en que el 34.4 por ciento de quienes se identificaron como sandinistas opina que Ortega fomenta la desunión y el conflicto, en vez de la unidad y la reconciliación que pregona.
Oposición sin cabeza

Más del 44 por ciento de los encuestados estima que en este momento no existe ninguna persona idónea para ejercer el liderazgo de la oposición en el país. El 24 por ciento cree que es el opositor liberal Eduardo Montealegre y el 6.6 por ciento ve a la cabeza al disidente sandinista Edmundo Jarquín.

El Presidente de la República, Daniel Ortega Saavedra, es “un gobernante autoritario que actúa para instaurar una dictadura”, respondió el 64.2 por ciento de los nicaragüenses consultados por la empresa M&R en una encuesta realizada este mes de mayo.

Sólo el 22.1 por ciento de los encuestados cree que Ortega es “un gobernante democrático apegado a las leyes del país”, precisa el estudio de opinión realizado entre el 3 y el 9 de mayo últimos.

El 13.7 por ciento de los consultados prefirió reservarse su opinión al respecto.

INCERTIDUMBRE

El encarecimiento del costo de la vida, la toma de decisiones incorrectas, la incertidumbre sobre el rumbo del país y el incumplimiento de las promesas de campaña han elevado el índice de desesperanza y le han quitado apoyo a la gestión de Ortega, a 16 meses de gobernar, refleja la encuesta.

El director de M&R, Raúl Obregón, comentó que “todo parece indicar, por los resultados de la encuesta, que el presidente Ortega está experimentando una pérdida de ocho puntos de su resultado electoral del 2006”.

En noviembre del 2006, el sandinista Ortega ganó las elecciones con el 38 por ciento de los votos válidos. Hoy, el 32.3 por ciento de los encuestados que se identificaron como simpatizantes del Frente Sandinista (FSLN) coincidieron en que Ortega es autoritario y pretende implantar una dictadura.

El 52.5 por ciento de los sandinistas consultados piensa que su Presidente es democrático y actúa según las leyes.

SÓLO 11.8% CONFÍA EN ORTEGA

La percepción de que el gobierno sandinista es autoritario, con pretensiones de convertirse en una nueva dictadura en Nicaragua, aumentó del 60.1 por ciento al 64.2 por ciento, entre enero y mayo de este año.

Obregón explicó que el decrecimiento del capital electoral y de la simpatía política hacia Ortega se ve con claridad en que “entre un 22 y un 25 por ciento de los simpatizantes del Frente (Sandinista) están desaprobando la gestión del Gobierno, están asignando una calificación negativa; hablan de que no se están cumpliendo las promesas de campaña y están desesperanzados”.

Según la encuesta, el 64.5 por ciento de la población no apoya la gestión de Ortega, el 20.4 por ciento la apoya con reservas, con dudas, y apenas el 11.8 por ciento de los nicaragüenses le da su voto de confianza.

El 26.3 por ciento de los encuestados se identificó como simpatizantes del FSLN, y de éstos el 62.3 por ciento expresó que no apoya al Gobierno o lo hace con reservas. Sólo el 36.8 por ciento de sus partidarios confían en el Presidente.

CAE SIMPATÍA SANDINISTA

A criterio de Raúl Obregón, la simpatía sandinista está disminuyendo porque “en esta encuesta el FSLN anda por el orden del 26 por ciento, cuando lo hemos estado viendo en encuestas anteriores entre un 36 y un 40 por ciento de simpatía”.

Eso indica, según Obregón, que “hay ya un 22 o un 25 por ciento de simpatizantes del FSLN que se están distanciando de la gestión actual del gobierno del presidente Daniel Ortega”.

En Nicaragua, el poder está concentrado en la pareja presidencial, según la mayoría de encuestados. El 60.1 por ciento estima que quien ejerce más poder en el país es el mandatario Daniel Ortega y el 22.8 por ciento cree que es la esposa de éste, Rosario Murillo.

ASAMBLEA INSIGNIFICANTE

Sólo el 4.1 por ciento considera que el poder lo ejerce la Asamblea Nacional, mientras el 8.2 por ciento de los encuestados se negó a opinar al respecto.

La percepción sobre la concentración del poder en manos de Ortega aumentó de enero a mayo de este año, porque en la encuesta anterior el 54.2 por ciento consideraba que él ejercía más poder.

La Asamblea Nacional también sigue perdiendo poder, a criterio de los encuestados, porque la opinión en ese sentido bajó de 4.8 por ciento a 4.1 por ciento.

Raúl Obregón dijo en ese sentido que “la correlación de fuerzas está absolutamente a favor del Poder Ejecutivo” y en consecuencia Ortega tiene “una concentración de poder que no se había visto en los tres períodos anteriores, (cuando) habíamos visto un balance entre poderes” del Estado

SIN APOYO PARA REELECCIÓN

El 76.5 por ciento de los nicaragüenses encuestados asegura que no apoya la reelección de Daniel Ortega, y sólo 15.7 por ciento le respalda en ese sentido.

Ortega tampoco tiene todo el apoyo de los simpatizantes sandinistas, porque el 38 por ciento de los encuestados identificados con el FSLN desaprueba una eventual reelección de Ortega, frente al 48.2 por ciento que sí lo haría.

La encuesta también indica que el 77.5 por ciento de los nicaragüenses considera que el gobierno de Ortega no ha fomentado la armonía constitucional, entre los cuatro poderes del Estado.

MÁS MIGRACIÓN

Todo este panorama negativo ha estimulado la idea de emigrar entre más nicaragüenses. En la encuesta se aprecia que el 66.3 por ciento de los consultados están dispuestos a “irse del país”.

También el 61 por ciento de los que dijeron simpatizar con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el partido de Ortega, manifestaron su disposición a buscar suerte en otro país.

El 44.5 por ciento de quienes pretenden emigrar, preferiría irse a Estados Unidos.

2.6.08

La historia se repite con algunas variables

Para algunos políticos y fanáticos alebrestados, sobre todo aquellos que padecen de un triunfalismo precoz, exacerbado y afiebrado, es bueno que se analicen los datos que el autor del artículo a continuación nos recuerda. Al final si todavía se duda de la autenticidad de los datos ofrecidos en el mismo, es bueno que se consulte la fuente madre (el IUDOP).
Lo interesante del artículo, es que nos devuelve a la realidad recordándonos que todavía falta mucha, pero mucha, agua por correr debajo del puente, en este caso las elecciones, como para que algunas pitonisas declaren vencedores y vencidos.
Todavía nada está escrito el resultado dependerá de lo que se haga o se deje de hacer por uno u otro partido político, recayendo esta dura responsabilidad en sus respectivas dirigencias.

OPINIÓN
Kramer versus Kramer
Marvin Galeas*
Miércoles, 28 de Mayo de 2008

Hace exactamente cinco años un conocido que en algún momento había tenido bastante influencia en el partido ARENA, me dijo, agitando con su mano los papeles de una encuesta: "Es un hecho que el país va a caer en manos de los comunistas. Todo es culpa del pésimo gobierno de Francisco Flores, de su estilo tan poco comunicativo de gobernar y de haber formado un Coena pletórico de ricos". Faltaban, entonces, más o menos 10 meses para la elección presidencial. "ARENA ya perdió", sentenció.

La consulta en cuestión había sido realizada por la UCA, entre el 26 de abril y el 9 de mayo de 2003. La encuesta señalaba entre sus principales hallazgos que "los y las salvadoreñas, calificaron con una nota de 5.01 al gobierno de Francisco Flores por su cuarto año de trabajo". "La economía continúa siendo el área más crítica de la evaluación del gobierno de Flores". "El FMLN encabeza las preferencias electorales de los salvadoreños". Las elecciones de 2004 al final las ganó ARENA y el gobierno de Flores salió bien evaluado.

El pasado lunes la UCA dio a conocer su última encuesta. Fue realizada entre el 3 y el 12 de mayo, a más o menos 10 meses de las próximas elecciones. En sus principales hallazgos la encuesta dice que "los y las salvadoreñas calificaron con una nota de 5.47 al gobierno de Antonio Saca por su desempeño hecho hasta la fecha". "La mayoría de ciudadanos y ciudadanas opinan que la situación económica ha empeorado con el actual gobierno". "El FMLN encabeza las preferencias electorales de los salvadoreños y salvadoreñas".

¿Si las elecciones fueran este domingo por cuál partido votaría usted?, preguntaron hace cinco años los encuestadores de la UCA. El resultado que publicaron fue el siguiente: "FMLN 40.08 %, ARENA 23.9%". La intención de voto para presidente de la última encuesta de la UCA arroja el siguiente resultado: "FMLN 42,1% y ARENA 26,1%". En 2003 la diferencia, según la UCA, a favor del FMLN era de 16,5%, ahora es de 16%. Otro conocido, que no es el mismo de hace cinco años, me dijo el martes, agitando con su mano los papeles de la última encuesta de la UCA: "ARENA ya perdió".

Culpó al presidente Saca de entregar el país a los comunistas por hacer un gobierno que hace mucha publicidad, por aferrarse al Coena, a través de sus hombres de confianza y no cederle el espacio a otros grupos dentro de la derecha. La reciente encuesta de la UCA y las reacciones en algunos sectores de la derecha me parecen como una copia al carbón de lo ocurrido hace exactamente cinco años. pero no. No es una copia al carbón. En realidad son situaciones parecidas pero no exactamente iguales.

Los números son similares y las tensiones en la derecha también. Pero es diferente el contexto. Estas son elecciones generales. Los dos principales partidos ya tienen candidato, hay un auge populista en América Latina, Hugo Chávez se ha declarado abiertamente comunista y está empeñado con sus petrodólares a apuntalar por todo el continente gobiernos afines a su pensamiento.

Suponiendo que las encuestas de la UCA no son sesgadas, y que los buenos hombres de Dios que patrocinan dicha institución, no tienen ninguna agenda oculta, ni profesan simpatías por el candidato efemelenista, ni aversión por el partido en el poder, el FMLN estaría en su techo en cuanto a intención de voto y ARENA estaría en su piso. Igual que hace cinco años. No es difícil concluir que, por ahora, la derecha es rival de la derecha. Kramer versus Kramer.

La bomba que desató las fuertes tensiones en la derecha en 2003 fue la derrota en las elecciones de alcaldes y diputados. La de hoy fue el proceso interno de selección del candidato. En aquel entonces la derecha administró muy bien la crisis, se galvanizó en torno al candidato, se recuperó de los malos números de mayo y ARENA ganó indiscutiblemente las elecciones. ¿Podrá hacerlo esta vez, como lo ha hecho siempre?

El momento requiere pragmatismo, habilidad, flexibilidad, enfocarse en lo que une, no en lo que divide. De prolongarse el Kramer versus Kramer, no ganará ninguno. Perderemos todos, como en Nicaragua.

*Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleas@cinco.com.sv